miércoles, 22 de diciembre de 2010

Principales características de la Constitución de 1931

Me encuentro un poco espeso, y no me viene a la cabeza ninguna reflexión coherente más allá de despotricar contra la política del PSOE y el cinismo mayúsculo del Partido Popular. El PSOE se hunde y el PP saca pecho, pero ¿Se cree el PP que va a solucionar el percal nada más llegar? ¿Se cree el PP que va a contener los deseos de miles de trabajadores y trabajadoras de este Estado de salir a la calle y montar otra deseada Huelga General?

El hecho es que al hilo de las celebraciones de la Constitución de hace unas semanas, me ha venido a la mano tener que analizar la Constitución de la República de 1931. Estas son las principales características que yo he señalado, y que me llevan a la nostalgia de ver que fue España y cómo por los deseos de unos innombrables del ejército, y de la derecha política y económico hemos acabado. España mal que le pese a muchos y muchas vive la resaca del franquismo. Y nuestra Constitución -la actual- es su fiel reflejo -de la resaca-.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1931
  • La Organización del Estado. La estructura del estado viene reflejada en el Título Preliminar artículo primero: “[...] la República constituye un estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones”. Desarrolla esta cuestión en el Título Primero, Organización nacional, en los artículos comprendidos entre el 8 y el 22. El artículo 8 viene a decir: “El Estado español, dentro de los límites irreductibles de su territorio actual, está integrado por Municipios Mancomunados en provincias y por las regiones que se constituyan en régimen de autonomía. […]".
  • Igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley. En el Título Preliminar ya da pistas de este nuevo estatus de igualdad, cuando en el artículo primero dice: “España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia. Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo […]" Este principio igualitario que preside la Constitución, se desarrolla ampliamente en el Título III, Derechos y deberes de los españoles, Capítulo Primero, Garantías individuales y políticas, Artículo 25: “No podrán ser fundamente de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas". El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios. Los conceptos de igualdad, libertad y justicia se desarrollan en el texto en los artículos comprendidos entre el 25 y el 42.
  • Sufragio Universal masculino y femenino. Se establece el derecho a voto de todos los ciudadanos con independencia de su sexo y poder adquisitivo. Lo encontramos en el Título IV, Las Cortes, Artículo 52: “El Congreso de los diputados se compone de los representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto".
  • Reconocimiento de derechos laborales de los trabajadores. Se reconocer derechos y obligaciones de la clase obrera y del campesinado. En el Título III, Capítulo II, artículo 46: “El trabajo, en sus diversas formas, es una obligación social, y gozará de la protección de las leyes. La República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará: los casos de seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte; el trabajo de las mujeres y de los jóvenes y especialmente la protección a la maternidad; la jornada de trabajo y el salario mínimo y familiar; las vacaciones anuales remuneradas; las condiciones del obrero español en el extranjero; las instituciones de cooperación; las relación económico-jurídica de los factores que integran la producción; la participación de los obreros en la dirección, la administración y los beneficios de las empresas, y todo cuanto afecte a la defensa de los trabajadores.” Y en el artículo 47: “La República protegerá al campesino y a este fin legislará, entre otras materias, sobre el patrimonio inembargable y exento de toda clase de impuestos, crédito agrícola, indemnización por pérdida de las cosechas, cooperativas de producción y consumo, cajas de previsión, escuelas prácticas de agricultura […] La República protegerá en términos equivalentes a los pescadores”
  • Separación total entre la Iglesia y el Estado. En un país tradicionalmente muy ligado a la Iglesia, este fue uno de sus puntos principales. En el Título Preliminar, Disposiciones generales, artículo tercero, dice: “El Estado español no tiene religión oficial”. La Constitución no sólo establece la laicidad del Estado, sino que procede explícitamente a derrocar todos los privilegios de la Iglesia, como podemos comprobar en el Título III, Capítulo primero, artículo 26: “[...] El Estado, las regiones, las provincias y los municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas. […] Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes". Asimismo reconoce la libertad de todos los españoles a pertenecer a cualquier confesión religiosa, artículo 27: “La libertad de conciencia y el derecho a profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español […] Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. […] Nadie podrá ser compelido a declarar oficialmente sus creencias religiosas. […]"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias. Esto de hacer un comentario de texto a ultima hora habria sido mas dificil sin tu ayuda.

alvaro esteban dijo...

hombre sabio, hombre sabio, ya somos dos XD